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Grillos
Título original: Crickets
1991
Nº 1: Madera, tela, fibra sintética y cuerda Nº 2: Madera, tela y cuerda
Medidas: Dimensiones variables
Referencia: ACF0508
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Crickets es una obra realizada para una exposición en la Sala Montcada de la Fundació “la Caixa”. Para ello, Tuttle viajó a Barcelona unos meses antes del montaje, y la visita le sirvió para tomar contacto con la cultura local, conocer algunos de sus rasgos propios y, sobre todo, familiarizarse con la sala de exposiciones, para cuyo espacio estaba concebida la obra. Tuttle declaró que esta pieza hace alusión directa al trabajo del escultor Julio González (1876–1942), cuyas esculturas de metal soldado constituyen una de sus indudables referencias. Por otra parte, el título de la exposición («Grillos») remite a su interés por los insectos, animales que, al igual que sus esculturas, son pequeños y frágiles. Las minúsculas formas de sus patas «son diminutos dibujos en el cosmos, como los míos». Tal como se presentó en la Sala Montcada, Crickets consta de seis elementos fijados, unos frente a otros, a sus dos muros longitudinales. Cinco de estos elementos son estructuras de madera recubiertas de tela de tres colores: azul oscuro, beis y rosa. El sexto es una pieza compuesta por varios listones de madera, a tres de los cuales se han adherido unos centímetros de fibra sintética similares a vaporosas plumas de marabú, de vivo color fucsia. La exposición se complementó con la edición de una publicación de treinta y seis páginas totalmente ocupada por dibujos abstractos de trazo continuo, y un breve texto del propio artista. Crickets incluye muchas de las constantes del trabajo de Tuttle. Los materiales que el artista escoge son cotidianos y pueden comprarse en cualquier ferretería. La manipulación del artista tampoco requiere de grandes destrezas, ya que se trata de una serie de rudimentarias estructuras recubiertas de tela. Pese a esto, la primera reacción del espectador ante la obra es de sorpresa. La sencillez de la construcción se convierte en impactante por el vacío del resto de la sala de exposiciones. Además, y al igual que en muchas obras de la década de 1980, Tuttle insiste en unir ambos grupos de obras con el suelo: uno de ellos a través de la estructura de listones de madera, y el otro mediante dos largas tablas que se apoyan en el pavimento de piedra. A lo largo de su obra, Richard Tuttle ha insistido en que su intención es «hacer algo que se parezca solo a sí mismo». Ha confiado en la autosuficiencia de las obras de arte y, renegando de cualquier referencia naturalista o antropomórfica, consigue crear un lenguaje visual puro y corporal, que le aleja de cualquier interpretación conceptual. Es así como sus obras nos proponen que concentremos nuestra atención en la forma, a través de la cual somos capaces de observarlas y percibirlas: el propio hecho de ver. En cierta ocasión, Tuttle señaló que está convencido de que, para conseguir que una idea sea eficaz, debe intervenir un cierto estado de «vacío mental». De esta forma su obra queda al margen de cualquier intento consciente de análisis para sugerirnos que busquemos una nueva y personal definición del arte.

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