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Dique
Título original: Dike
1978
Cedro rojo
Medidas: 90 x 750 x 30 cm
Referencia: ACF0434
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Dike tiene una estructura simple y una apariencia tosca: una empalizada compacta, formada por veinticinco postes de cedro rojizo que bloquean el espacio y bloquean el paso a uno de los accesos de la sala. La mayoría de las obras de Carl Andre puede definirse en relación con los conceptos de espacio y lugar. Este artista casi siempre ha creado sus obras in situ (quizás por esta razón nunca ha poseído un estudio), pensando cada una de ellas para un contexto espacial específico, por lo que la relación a un espacio concreto es inherente a la escultura de Andre. Dike fue creada para una particular situación espacial en una exposición monográfica del artista que presentaba obras realizadas en madera en el Stedelijk van Abbemuseum de Eindhoven, en 1978. Aunque la dimensión de esta pieza fue determinada por la sala en la que se construyó, su forma y su significado no se ven alterados en otros lugares. Porque aunque Andre prefiere trabajar con un espacio determinado en la mente, sus obras están pensadas para espacios genéricos: «El lugar concreto donde una obra va a estar no es realmente un problema» , ha aclarado. Dike divide y altera un espacio existente, pero es su particular posición en dicho espacio la que determina su significado, creando y definiendo un lugar. Otro aspecto importante de esta obra radica en su composición formal y material. Cumple las características esenciales de la escultura de Andre: sistema modular, reducción del vocabulario formal a configuraciones geométricas básicas, como en este caso la línea, uso de material industrial (en este caso, los maderos empleados en la construcción) y articulación espacial de un lugar. Sin embargo, a pesar de esta austeridad y uniformidad aparentes, en esta obra, como en muchas otras suyas, se aprecia una sensibilidad especial. En el contexto espacial creado por Dike con su configuración rectilínea y secuencial, la barrera de madera adquiere una intensa expresividad. Efectivamente, los veinticinco postes, todos de la misma medida y situados uno al lado del otro, forman una estructura unitaria, una masa compacta que a pesar de su carácter uniforme e impositivo no carece de cierta sensualidad. Andre elige el cedro rojo no solamente por su estabilidad (es un tipo de madera apreciada por su larga duración), sino también por su color, su fragancia y su textura. Para este artista siempre ha sido importante revelar las propiedades de los materiales que emplea. Las formas modulares de Andre no son nunca idénticas, como lo son, en cambio, en las obras de otros artistas minimalistas. Cada uno de los postes de madera varía en color y textura, y aunque el artista no interviene en su forma, sí permite que la naturaleza y el tiempo operen en ellas. Debido a la sequedad y al envejecimiento la madera se cuartea y se abre, siendo su acción diferente en cada unidad. «Mis obras se encuentran en constante estado de cambio. No estoy interesado en alcanzar un estado ideal con mis obras [...], como los materiales envejecen, la obra se convierte en su propio registro de todo lo que le ha sucedido».

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