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Lingen
1987
Cristal, fieltro y madera
Medidas: 145 x 279 x 26,5 cm
Referencia: ACF0333
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Lingen es una escultura que, al igual que muchas obras de Reinhard Mucha, cuelga de la pared en lugar de reposar sobre el suelo. Consta de dos elementos expuestos a la misma altura y casi tocándose entre sí. El de la izquierda es una caja de contrachapado, de unos cuarenta centímetros de profundidad, en cuya parte exterior se ha instalado un archivador de los que habitualmente se utilizan para que el extremo de todas las fichas conservadas sea visible. El archivador se ha girado noventa grados en relación con su posición normal. En su parte superior podemos encontrar una larga relación de ciudades ordenadas en grupos de dos; en los laterales podemos leer, en alemán, los nombres de los doce meses del año. La caja está cubierta con un cristal sobre el que el artista ha trazado dos líneas, que relacionan uno de los grupos de ciudades (Mamosnnan Huckingen) con uno de los meses (enero). El elemento de la derecha –mucho más ancho, aunque por lo demás de iguales dimensiones al primero– está enteramente cubierto de fieltro. En el lado en que ambos elementos están en contacto se encuentra un componente forrado con mismo material de ligera forma curva en la cara visible. El resto se halla cubierto por un gran cristal. En las instrucciones de la obra, no expuestas, se indica que este cristal debe reflejar todo lo que está delante. El título de la pieza proviene de la ciudad alemana homónima, situada al noroeste del país, muy cerca de la frontera con los Países Bajos. Las obras de Mucha no se prestan a una decodificación inmediata. El artista juega con muchos elementos propios de la cultura alemana. En este sentido, Doris von Drathen, crítica de arte de ese país, señalaba las dificultades a las que se enfrenta un extranjero para entender su obra. En cualquier caso, los elementos para un análisis correcto de sus creaciones se encuentran tanto en la propia pieza como en su título y, sobre todo, en sus obras anteriores. En 1982, Mucha elaboró una pieza titulada Wartesaal. La instalación, que ocupaba una habitación entera, constaba de unas estanterías metálicas móviles sobre las que Mucha había situado fragmentos de madera con el nombre de doscientas cuarenta y dos ciudades. Mucha había extraído estos topónimos de una guía de los ferrocarriles germanos. La particularidad de esta relación radica en que todos los nombres reseñados tienen seis letras; el origen de su interés por Lingen proviene, precisamente, de este trabajo. Desde sus inicios, Mucha ha utilizado en sus obras temas relacionados con el ferrocarril y los elementos físicos que componen su entorno: el mobiliario de las estaciones, los mecanismos que se utilizan para el tráfico de convoyes, etc. El ferrocarril tiene un significado muy especial en Alemania, cuyo territorio está surcado por infinidad de líneas férreas. Durante la Segunda Guerra Mundial, los trenes fueron utilizados para fines infames como el transporte de tropas, las deportaciones y el traslado de los condenados al exterminio en los campos de concentración. Sin embargo, décadas más tarde el ferrocarril se proponía como un medio de transporte económico y respetuoso con el medio ambiente. En definitiva, el ferrocarril se establece como una parábola de las contradicciones y los dilemas germanos. Las interpretaciones de Lingen quedan, pues, abiertas. Aunque Mucha las orienta en varias direcciones. Es obvio que las dos líneas que relacionan las ciudades con el mes de enero señalan un hecho autobiográfico que no podemos conocer. No obstante, al incluir el gran cristal que refleja nuestra imagen, el autor pretende involucrarnos, transmitiéndonos la idea de que la obra no habla del artista, sino del espectador.

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