Turbulencias

08/09/2017 - 03/12/2017

Galeria do Torreão Nascente da Cordoaria Nacional, Lisboa

La Colección ”la Caixa” de Arte Contemporáneo ha creado un relato que relaciona obras de artistas de diferentes registros y voces poéticas para constatar la pluralidad de criterios estéticos del arte contemporáneo y descubrir otra forma de mirar y comprender el mundo en el que vivimos. En la última década, ese relato se ha ampliado significativamente con un arte comprometido con la realidad que ausculta la sociedad de nuestro tiempo, excavando en sus profundidades espaciales y temporales para lograr distinguir sus luces y sus sombras.

La presente exposición reúne una selección de estas obras dentro del marco conceptual del programa de Lisboa como Capital Iberoamericana de la Cultura, que destaca esa diversidad de enfoques, estrategias y relatos de la creación actual, en un mundo que ya no se comprende desde ópticas únicas o dominantes y donde el eurocentrismo ha perdido algo de fuelle. Con este motivo, la muestra también expone un número significativo de obras de artistas latinoamericanos que, por otra parte, han dado una forma definitoria al relato de la crítica social de esta colección. Tales obras ponen de relieve la importancia de la conciencia política de sus autores, forjada en el debate de constantes conflictos sociales. Se incluyen asimismo trabajos de artistas de otras realidades geopolíticas que han influido en la elaboración de la narrativa más política de la colección. Las conexiones trasnacionales que ha permitido la globalización han determinado, indudablemente, la composición de la colección, incorporando no solamente producciones artísticas de otras latitudes, sino también las reflexiones sociológicas del arte sobre los problemas generados por el capitalismo global. El fenómeno de la globalización, que ha pretendido borrar fronteras, también ha agudizado las desigualdades sociales, el racismo y los movimientos migratorios masivos de un número creciente de desposeídos, que aspiran alcanzar el modo de vida occidental de bienestar y consumo.

Turbulencias, que toma el título de la obra de Shirin Neshat, Turbulent, es una exposición que expresa inquietud y evoca las sacudidas que pueden despertarnos y lograr que abramos los ojos a las contradicciones y sinsentidos de este presente globalizado. Los artistas que forman parte de la exposición proyectan su mirada crítica ante la amenaza de un mundo que se descompone (Carlos Amorales), que abandona a su suerte a los inmigrantes (Adrian Paci) y a los más frágiles en las calles de las grandes metrópolis (José Antonio Hernández-Díez). Con una gran capacidad para procesar de forma estética su denuncia, algunos artistas nos confrontan con las desigualdades de género en sociedades fundamentalistas (Shirin Neshat) y con las operaciones populistas del poder (Carlos Garaicoa), mientras que otros advierten con sana ironía sobre la vulnerabilidad de la actual economía global (Damián Ortega) y el desgaste de los ideales nacionalistas (Paulo Nazareth). El arte recuerda que parte del malestar actual de la humanidad no es reciente, sino que procede de batallas lejanas, de cuando la sociedad se expandió hacia ultramar (Bleda y Rosa). También has artistas que rememoran otros desastres de la guerra, reciclando y resignificando imágenes del arte inmortalizadas por la historia (Thomas Hirschhorn), cuestionando la iconografía y especulando sobre la visualidad de la violencia (Walid Raad) o activando intrigantes ideas lúdicas de amotinamiento (José Damasceno). Algunas obras evocan la ideología política articulando una formulación estética (Asier Mendizabal), y otras la reintroducen creando nuevas ficciones para aquellos pueblos cuya historia ha sido borrada por la violencia (Apichatpong Weerasethakul). A pesar de las sombras que proyectan estas obras, los artistas muestran una mirada solidaria cuando revelan la humanidad que se esconde tras la marginación (Juan Ugalde) y los objetos olvidados (Gabriel Orozco), valoran sin prejuicios sociales la creatividad humana de la precariedad (Cao Guimarães) e incluso llegan a originar acciones que contribuyen a restituir valores democráticos (Marta Minujín).

La turbulenta globalización de las últimas décadas no impide que el mundo siga abierto a la conexión colectiva, a los diálogos interculturales y a la libre expresión. Quizás el arte contribuya a estrechar lazos y a generar una mayor conciencia del entorno social al otorgarle otra visibilidad, aunque no pretende dar soluciones a los conflictos ni practicar exámenes de conciencia. La mirada crítica del artista se ejerce a través de lo simbólico, lo imaginario y lo poético, y trata de que seamos nosotros, los espectadores de sus obras, los que demos sentido a su trabajo y a sus reflexiones.

Turbulencias

Obras de la exposición