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Sin título
1991
Acrílico sobre tela
Medidas: 282 x 373 cm
Referencia: ACF0638
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A diferencia de otros pintores latinoamericanos, posiblemente más ligados a la tradición iconográfica, fetichista y pulsional de sus respectivos países, de la obra de Guillermo Kuitca se ha dicho que es de carácter filosófico. Para empezar, en Sin título, lejos de optar decididamente por la figuración, el artista propone una estructura conceptual y plástica de carácter dinámico. Un proceso que va desde el tratamiento de la superficie del cuadro como juego abstracto de líneas y cuadrículas hasta la representación de un posible espacio. El problema radica en que tal espacio puede ser real, pero también es abstracto: el plano de una supuesta ciudad. Sin título es, en fin, un cuadro de líneas sobre la tela que diseñan cuerpos geográficos sin profundidad. Guillermo Kuitca propone una relación fluida entre la pintura y el urbanismo; esta obra es la pintura del plano de una ciudad, una ciudad que podríamos reconocer, que es real, pero que también es una ciudad aislada del tiempo y del espacio, una ciudad en abstracto, sin vínculos que permitan reconocer su origen o su destino. Ahí es donde, en la obra de Guillermo Kuitca, empieza a aparecer el carácter filosófico que va más allá del diálogo entre figuración y abstracción, entre pintura y arquitectura; porque, en realidad, esa ciudad invisible o perdida es una suerte de autorretrato. Dos aspectos en la biografía de Guillermo Kuitca han marcado profundamente su obra: en primer lugar, la profesión de su madre, una destacada psicoanalista de Buenos Aires; y, en segundo lugar, la circunstancia de su propia familia, una familia judía que huyó de Rusia durante los progroms de principios de siglo para instalarse en Argentina, un país sin historia colectiva en la que anclarse, y marcado, en su historia reciente, por ser el refugio americano para los nazis huidos y por una cruda dictadura llena de nuevas persecuciones. La familia de Kuitca buscaba un lugar en una ciudad sin referentes. A principios de los años ochenta Guillermo Kuitca pintaba cuadros con camas, y de ahí pasó a pintar mapas; para él, existe una relación bien clara entre unas y otros: «Un mapa es como una cama expandida, un espacio virtual anterior a la cama, el más cercano e inmediato de nuestros espacios». «La cama es el lugar donde nacemos, amamos, dormimos y morimos; en un sentido genérico, la ciudad también». En Sin título, el trazado del plano está dibujado con jeringuillas hipodérmicas. La ciudad es un lugar donde se sufre y donde se está sólo. Aquella característica abstracta del plano de la ciudad cobra entonces un carácter existencial: el espacio abstracto es espacio de soledad, de búsqueda de localización de un lugar y de identificación con una cultura frente a la soledad, a ese devenir humano encerrado en los límites de una cama o en la cuadrícula de una ciudad. Guillermo Kuitca habla de su historia familiar, de su propia biografía, al mismo tiempo que provoca la reflexión sobre temas universales.

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  • Coming / 1988

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