Jordi Colomer
España, 1962
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Jordi Colomer estudió historia del arte en la Universidad de Barcelona, así como arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), y siguió los cursos de diseño de la escuela Eina. Muy pronto su obra se decantó hacia la escultura en hierro de gran formato, con lo que se convirtió en uno de los protagonistas de la nueva escultura que se genera en España a partir de la década de los ochenta, que amplía insospechadamente los horizontes de la experiencia estética. Desde su primera exposición individual en Barcelona, en el año 1986, su obra ha ido configurando un discurso cada vez más articulado a partir del culto al objeto: asociación de objetos, en un despliegue infinito de posibilidades formales que se convierten en metáfora de la dimensión real del espacio privado del ser humano. El artista, a partir de estos fragmentos encontrados que dispone en un espacio definido por los volúmenes, reivindica lo más humilde o banal en la relación del ser humano con su entorno. El objeto, rastro visible de presencia humana, es aquello que nos sitúa en un contexto que reconocemos próximo a nuestra experiencia cotidiana. Alejados del sistema que les es propio, los objetos utilizados por Colomer pierden el significado pero mantienen el sustrato histórico y social. Mediante la deconstrucción, el artista construye nuevas arquitecturas con fragmentos del mundo y nos propone la subversión, la alteración del orden habitual en el cual se encuentra el objeto, equiparándolo así al objeto artístico. Las estructuras plásticas que plantea Jordi Colomer cuestionan la idea de la perfección, proporcionan imágenes que alteran el concepto de orden, versan sobre la arquitectura del lenguaje y la relación arbitraria que éste tiene con la realidad y, en definitiva, nos invitan, siempre de una manera diferente -desde la contradicción y la incongruencia, desde la adecuación y la confrontación- a reinterpretar el objeto. Contigüedades y ambigüedades, o fluctuación de los límites entre la pintura y la escultura y entre la arquitectura y el diseño. Como él mismo dice, «el artista debe mostrar los mecanismos que hacen posible la ficción». La obra que este artista hace a finales de los años ochenta nos permite situarlo en el terreno de la instalación, que concibe en estrecha relación con el entorno arquitectónico. Jordi Colomer se siente próximo al tono irónico que se desprende de las parábolas de Marcel Duchamp y del arquitecto Adolf Loos, si bien su obra también nos remite a otros artisas clave en el arte del siglo XX, como Joseph Beuys, Marcel Broodthaers o Antoni Tàpies.
Eva Solans

Obras del artista en la colección Obras del artista en la colección

  • Pulga / 1993

  • 45 Gold-Fish / 1992

  • Estrellas árabes / 2005

  • Artilleur Puce / 1987

  • Gran doméstico / 1987

  • Tópico con lluvia / 1996

  • Pianito / 1999