Mitsuo Miura
Japón, 1946
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Tras estudiar Bellas Artes en Japón, Miura se traslada a España, donde desarrolla su carrera artística. Su formación oriental será siempre una constante en su obra, aunada a un interés por la naturaleza que se materializa en una abstracción depurada, de corte minimalista y geométrico en una primera mirada pero con profundas raíces personales en la sintetización del paisaje. Hay un lugar que marcará gran parte del trabajo de Miura, y es la Playa de los Genoveses, en Almería, entorno que le inspira gran parte de sus obras a partir de fotografías y anotaciones realizadas in situ durante unas estancias que repite todos los años a lo largo de varias décadas. En piezas que han sido catalogadas como cercanas al land art, Miura abstrae elementos como el mar, la arena, la reverberación del sol, el horizonte y otros signos observados en la costa almeriense para trasladarlos a polípticos que en apariencia poco tienen que ver con la observación de la naturaleza. Sin embargo, son obras que resumen lo estudiado de forma pura, en las que el color y la forma se adueñan del lenguaje plástico en forma de pinturas y otros soportes, y los materiales son elegidos por el artista según la representación más idónea, reinterpretada por las sensaciones que le provocan esos elementos. El ángulo de 1200, a modo de abanico abierto, constituye una metáfora de las puestas de sol y los amaneceres tantas veces observados junto al mar, como punto de vista subjetivo; en Sin título, de 1988, un políptico recortado en cinco piezas de madera, compone una gama cromática en gradación que alude a los cambios en el cielo por efecto de la luz solar. El artista somete la naturaleza a un proceso conceptual de condensación geometrizada, fruto de una observación detallada y concienzuda, que da como resultado una obra sensorial procedente de sus vivencias personales.
Virginia Torrente

Obras del artista en la colección Obras del artista en la colección

  • Sin título / 1988